Cuadro 1:
El caso
Una
sala de interrogatorios diáfana Policía 1 sentado y Policía 2 de pie al fondo.
María está sentada, con un moratón en la cara. Delante suya unos informes
médicos.
Policía 1.-
¿Podría usted
contarnos lo que pasó?
Policía 2.-
Si no es
inconveniente.
María.-
Claro que no. (Compungida) Mi marido..
Policía 2.-
El
maltratador.
María.-
Sí, el
maltratador… Bueno él estaba viendo la el futbol, tranquilamente y yo estaba
limpiando y estaba justamente delante de la tele, no se que hice pero creo que
lo molesté… (llora)
Policía 1.-
Tranquilícese…
Cuadro 2: Reconstrucción 1ª
Sofá frente a la tele, marido sobre del sofá,
partido Madrid-Atlético de Madrid, los niños jugando con la pelota en el lado
contrario, la madre limpiando la zona del sofá
Mario.-
¡Mujer, la carne de cerdo no es transparente!
María.-
Voy a tardar
solo un segundo.
Mario.-
Me la pela,
quítate.
María.-
Solo me queda
un poco. (Acelera el ritmo de limpieza)
Solo se escucha el partido, suena un gol, Mario se
levanta, María lo mira extrañado, una hostia impacta contra su cara, gritos de
ella, segunda hostia, María cae al suelo grita, llora. Mario le da una patada,
otra, otra, la levanta y le estalla la cabeza contra la cristalera que tiene al
lado del televisor. Solo suena un “¡GOOOOL!” del comentarista, María gima, los
niños lloran, la sangre corre. Mario coge a sus hijos y se va de casa
Cuadro 3: El caso, parte contraria
Una
sala de interrogatorios diáfana Policía 2 sentado y Policía 1 de pie al fondo.
Mario está sentado, con las manos esposadas a la espalda.
Policía 2.-
¿Cuál es su
versión de los hechos?
Mario.-
No se que les
habrá podido contar María, pero todo lo que haya podido decir de mi es
totalmente falso.
Policía 1.-
Abrevia.
Mario.-
Bueno, digamos
que… (no encuentra las palabras) Es
ella la que me maltrata a mí.
Los policías se ríen
Policía 2.-
Espero que
tenga usted pruebas de ello.
Mario.-
Si me quitan
las esposas os daré las pruebas.
Policía 1.-
Ni-de-co-ña
Mario.-
Pues levánteme
usted la camiseta.
Policía 2.-
(se acerca cauteloso)
Con permiso.
Le levanta la camiseta y Mario tiene el abdomen
totalmente morado, lleno de arañazo y algunas marcas de las cuales no se
identifica el arma ni el modo.
Policía 1.-
Eso debió de
doler.
Policía 2.-
Disculpe a mi
compañero, ¿Qué fue lo que paso?
Cuadro 4: Reconstrucción 2ª
Mario sentado en el sofá, María dando vueltas por el
salón gritándole a los niños, los niños corren a refugiarse con su padre.
María.-
¡Dejad de
esconderos, venid los dos que vais a saber lo que es jugar!
Mario.-
Cariño,
dejalos…
María.-
¡No me da la
gana, me duele la cabeza y no paran de darle pataditas al balón, me va a
estallar la cabeza!
Mario.-
Lógico que te
duela la cabeza, si bebieras menos…
María.-
¡No me vas a
decir como tengo que llevar mi vida! Niños venid, no os escondáis detrás de
este pusilánime.
Mario.-
No los vas a
tocar.
Los niños comienzan a llorar.
María.-
Pero no
gritéis que va a ser peor ¡Me va a estallar la cabeza! (le arrea a Mario una patada en la entrepierna, Mario cae al suelo,
coge a uno de los niños y les da un puñetazo a uno y otro al otro) ¿Veis?
Os lo habéis ganado.
Mario se levanta, María de la un puñetazo en la
barriga y estele da un puñetazo en la cabeza, coge a los niños y va a los
cuartos a recoger la ropa. María se levanta con el pómulo hinchado.
María.-
Mario, te voy
a arruinar la vida… ¡Te lo juro! ¡Esos niños son míos, yo los tuve dentro!
María comienza a autolesionarse, puñetazos en
pechos, vientre, cara y piernas. Mario entra
en el salón con sus hijos y una mochila, ve lo que hace María. Ella para
y visualiza el espejo, se mira, toca su reflejo, coge el espejo y lo revienta
con la cara. Mario tapándole los ojos a sus hijos sale de la casa.
María.-
¡Te voy a
buscar la ruina!
Cuadro 5: La resolución
Habitación diáfana Mario y María esposados cada uno
en una silla y una esquina, Policía 1 al lado de María y Policía 2 al lado de
Mario los niños sentados en la mesa justo en medio. Una señorita justo al lado
de ellos.
Policía 1.-
¿Qué pasó
exactamente?
María.-
Es un puto
maltratador, te has buscado la ruina Mario.
Niño 1.-
No mientas
mamá.
Policía 2.-
¿Cómo?
Mario.-
Marcos, no
hables.
Policía 1.-
Usted,
cállese.
Niño 2.-
Mi papá no es
el que le pega a mamá, es al revés, mamá le pega a papá…
Policía 2.-
Niño (no mira al Policía 2) Mírame (lo
mira) ¿Estás seguro de lo que has dicho?
Niño 2.-
Sí.
Resuelta la duda liberan a Mario que abraza a sus
hijos.
María.-
(Casi desgañitándose) Sí, he sido yo. Malditos bastardos traidores,
os tuve nueve meses a cada uno en mi vientre, y ¿así me lo pagáis? ¿Por qué lo
queréis mas a él que a mí? (llorando) Sí, yo lo he hecho todo, mis lesiones,
las de ese hijo de puta, las de los bastardos…
Mario.-
(Destrozado) Pero…¿Por
qué?
María.-
(Idem de antes) Porque
te quería destrozar la vida igual que tú me robaste el amor de mis hijos. Por
eso me di de hostias, por eso te di a ti por eso le di a ellos, porque te
quería arruinar la vida, y quiero y te juro que aunque sea lo último que haga
lo cumpliré.
Los policías se acercan a ella y la levantan, se la
van a llevar.
Policías.-
Tiene usted
derecho a un abogado, si no puede contratarlo se le proporcionara uno de
oficio, tiene derecho a…
Mario.-
(abrazando a
sus hijos) Os quiero...
OSCURO